Cómo se decide de verdad si hay eclipse
«Si la lunación cae a menos de tantos grados del nodo, hay eclipse.» Es la regla que casi todo el mundo usa, y deja fuera uno de cada seis eclipses de Luna.
La regla corta, y por qué es tentadora
Un eclipse es una lunación que ocurre cerca del eje de nodos. De ahí sale la regla práctica: si la Luna nueva o la Luna llena está a menos de unos quince grados del nodo —unos trece para la llena—, hay eclipse. Es una comparación de dos números y funciona la mayor parte de las veces.
Nosotros la usábamos. Y el error no era el número: era usarla para contestar la pregunta equivocada.
El problema: esos límites son los de la sombra UMBRAL
Los límites eclípticos clásicos están calculados para la umbra, la sombra densa: la que produce un eclipse parcial o mayor. Pero un eclipse penumbral —la Luna entra sólo en la penumbra, sin llegar a la umbra— ocurre bastante más lejos del nodo.
Con el corte umbral como criterio de existencia, un penumbral sencillamente no existe. Y con él se van también los parciales rasantes, los que apenas muerden el borde.
Cuánto se pierde, medido
Contrastado contra un catálogo que no es nuestro, en el intervalo 1900-2100, quedaban fuera 73 de 459 eclipses lunares y 25 de 454 solares. Uno de cada seis lunares.
No es un caso de laboratorio en el año 700. Es uno de cada seis, en el siglo que le toca vivir a cualquiera que use esto.
Y no se arregla subiendo el número
Ésta es la parte que costó ver. Ensanchar el corte hasta que quepan los penumbrales exige que el clasificador sepa decir «aquí no hay eclipse». Si esa rama no existe —y no existía— ensanchar el corte no rescata penumbrales: publica eclipses inventados, porque todo lo que entra en el cedazo sale clasificado como algo.
El fallo de fondo no era el umbral. Era que faltaba la respuesta «ninguno».
Lo que sí lo contesta: la geometría de la sombra
Para el solar, gamma —la distancia mínima del eje de la sombra al centro de la Tierra, en radios terrestres— decide si el cono toca el planeta, y los diámetros aparentes calculados con las distancias reales de la efeméride deciden si es total o anular. Para el lunar, si el disco de la Luna llega a tocar la penumbra.
El corte del nodo se queda, pero en su sitio: como cedazo previo, holgado a propósito hasta los veinte grados, para no hacer geometría cara en las lunaciones que no pueden serlo; y como respuesta de reserva cuando no hay efeméride que medir, donde se vuelve al valor estrecho y seguro.
Contrastado contra un catálogo ajeno
Un snapshot propio sólo prueba que el programa sigue haciendo lo que hacía. Así que el clasificador se contrasta contra un catálogo de terceros: 3.556 eclipses solares y 3.643 lunares, del año 1000 al 2500.
El acuerdo es del 97,8% en los solares y del 99,0% en los lunares, y lo que importa es dónde están las discrepancias: todas en la frontera entre clases. Un eclipse anular que dura veintinueve segundos está a menos de una parte en doscientas de ser total; que dos fuentes lo clasifiquen distinto no significa que una se equivoque. Fuera de esas fronteras, cero.
Por qué le importa a quien interpreta
El tipo de eclipse y la duración del oscurecimiento son datos de método, no adorno: la regla de Ptolomeo mide la extensión del efecto por la duración. Un penumbral que tu programa no ve es un dato que no tienes.
La duración se publica sólo en los lunares, y la asimetría es doctrinal, no de coste: un eclipse de Luna es un suceso real y sus fases duran lo mismo para todo el que lo vea; uno de Sol es un suceso de perspectiva y dura lo que dura desde un sitio concreto. Una cifra sin coordenada daría por universal algo que no lo es.
Dónde está esto en Almuten
Sin tarjeta · En español · Funciona en cualquier dispositivo