De 3 a 7 años: el juego
Etapa evolutiva
Encuadre
Esta ficha está escrita PARA EL ADULTO QUE ACOMPAÑA, no para poner una etiqueta al niño. Describe tendencias que ayudan a entenderle y a criarle con menos fricción — no un diagnóstico, ni un pronóstico, ni un límite de lo que puede llegar a ser. Una carta infantil se lee EN CONSTRUCCIÓN: a estas edades el temperamento se está formando y el entorno pesa tanto como la disposición. Nada de lo que se lee aquí sustituye a un pediatra, a un psicólogo ni a un docente.
La lectura
La Luna sigue reinando, pero despiertan Mercurio (el lenguaje, las preguntas infinitas) y Marte (el 'yo solo', las rabietas, la autonomía). El juego no es una distracción: es su forma de trabajar, de digerir el mundo y de ensayar quién es. La fantasía y la realidad aún se mezclan, y eso es sano.
Cómo acompañarle
- Juego libre todos los días: es donde su carta entera ensaya.
- Límites pocos, claros y estables: contienen más que los castigos.
- Nombrar emociones ('estás enfadado', 'eso te dio miedo') le da el vocabulario que su Luna necesita.
- No acelerar lo académico: a esta edad se aprende con el cuerpo y el juego, no con fichas.
Qué observar
- A qué juega una y otra vez: ahí está contando lo que le importa.
- Cómo expresa el enfado y qué hace después (su Marte en bruto).
- Qué pregunta y a qué le tiene miedo por la noche.
Una salvedad
El astro de la etapa es el que más pesa en el acompañamiento a esta edad, no la regencia clásica (esa es la tabla de Ptolomeo, en «Momento»).
Fuentes: Etapas evolutivas 0-18 y ponderación por edad